Concierto Solidario de Dr. Gonzo y Los Benders!!

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Científicos israelíes creen tener la clave para que el cáncer se vuelva crónico y no mortal

Estará preparada en menos de un año, será personalizada y combatirá todos los tipos de cáncer que afecten a cualquier persona
El tratamiento funcionará desde el primer día y apenas tendrá efectos secundarios

El cáncer es una de las mayores causas de muerte en el mundo. Una de cada seis personas que fallecen en todo el planeta lo hace por culpa de esta enfermedad y los científicos llevan décadas aunando esfuerzos en la búsqueda de una solución. Ahora, un grupo de investigadores israelíes asegura que ha dado con la cura del cáncer.

Dan Aridor, propietario de la compañía biotecnológica israelí AEBi, comunica al ‘Jerusalem Post’ incluso la fecha en que tendrán la solución a esta enfermedad: “Creemos que ofreceremos una cura completa para el cáncer en menos de un año”. Y añade que “será efectiva desde el primer día”. Un sueño para las decenas de millones de personas que padecen la enfermedad.

Aridor asegura que se trata de una solución que será “tanto genérica como personalizada” y que mejorará todos los tratamientos que existen hoy en día: “Durará pocas semanas, no tendrá apenas efectos secundarios y costará mucho menos que otros tratamientos que hay ahora en el mercado”.

¿Un antibiótico anticancerígeno?

El presidente de AEBi y su director general, el doctor Ilan Morad, explican que el tratamiento tiene el nombre de MuTaTo (toxina multiobjetivo, por sus iniciales en inglés), y se trataría de un antibiótico para el cáncer, una evolución desconocida hasta ahora y que rompería con todos los estudios realizados hasta el momento.

Está basado en la tecnología SoAP, una técnica innovadora utilizada para seleccionar péptidos, proteínas o anticuerpos de una gran colección de fagos o virus. Implica la introducción del ADN codificado en una proteína, como un anticuerpo, en un bacteriófago, es decir, un virus que infecta las bacterias. Esa proteína luego se muestra en la superficie del fago. Los investigadores pueden usar estos fagos que muestran proteínas para detectar interacciones con otras proteínas, secuencias de ADN y moléculas pequeñas.

Tratamiento contra el cáncer 2
Aseguran que en menos de un año estará listo el tratamiento

Los científicos que ganaron el Premio Nobel de 2018 lo hicieron por su trabajo en la muestra de fagos en la evolución dirigida de nuevas proteínas, en particular, para la producción de terapias de anticuerpos. AEBi hace algo parecido, pero con péptidos: compuestos de dos o más aminoácidos unidos en una cadena. Según el doctor Morad, los péptidos tienen varias ventajas sobre los anticuerpos: son más pequeños, más baratos y más fáciles de producir y regular.

Un proyecto ambicioso

La mayoría de los medicamentos contra el cáncer atacan un objetivo específico en la célula cancerosa, pero las mutaciones pueden provocar que el fármaco pierda su eficacia. MuTaTo combina varios péptidos dirigidos al cáncer para cada célula cancerosa al mismo tiempo, combinado con una fuerte toxina peptídica que mataría específicamente las células cancerosas. Y no se vería afectado por las mutaciones al usar, al menos, tres péptidos dirigidos en la misma estructura con una toxina fuerte.

El doctor Morad explica que “la probabilidad de tener múltiples mutaciones que modificarían todos los receptores dirigidos simultáneamente disminuye dramáticamente con el número de objetivos utilizados. En lugar de atacar los receptores de uno en uno, atacamos tres receptores a la vez; ni siquiera el cáncer puede mutar tres receptores al mismo tiempo”.

Muchos tratamientos anticancerígenos son citotóxicos y apuntan a células de rápido crecimiento. Pero las células madre del cáncer no crecen rápidamente y pueden escapar a estos tratamientos para regenerarse cuando acaba el tratamiento. Con la nueva fórmula de los investigadores israelíes, se destruyen todas las células, evitando que el cáncer reaparezca.

Parte del tratamiento MuTaTo será personalizado: una parte de las biopsias realizadas a cada paciente se enviará al laboratorio para saber qué receptores están sobreexpresados. De esa manera, se administrará al enfermo el cóctel exacto de moléculas que necesita para curarse. Y no deberá tomarlo durante mucho tiempo: los investigadores aseguran que matarán todas las células cancerígenas y en pocas semanas terminará el tratamiento. De momento, están creando múltiples patentes y puede que en un año tengamos la soñada cura contra el cáncer.

La terapia génica, futuro en el tratamiento de las dolencias neuromusculares

Las terapias génicas son el futuro en el tratamiento de las enfermedades neuromusculares, un conjunto de patologías altamente discapacitantes y que suponen entre el 10 y el 15 % de la carga de trabajo en algunos servicios de Neurología.

Así lo asegura en una entrevista con EFE la neuróloga Nuria Muelas, nueva coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Neuromusculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN), cargo que desempeñará durante los dos próximos años.

Estas dolencias pueden darse a cualquier edad, asegura Muelas, que ejerce en el Hospital La Fe de Valencia, donde forma parte de la Unidad de Enfermedades Neuromusculares y del grupo de Investigación en este campo adscrito a Ciberer (Centro de Investigación Biomédica en Red).

Según la experta, “las vemos (las enfermedades) desde el nacimiento, e incluso antes de nacer puede haber ya síntomas, hasta edades muy avanzadas”, y matiza que en ocasiones las formas genéticas pueden debutar a partir de los 70 años.

Neuróloga Nuria Muelas
Neuróloga Nuria Muelas

Es difícil conocer la prevalencia global de estas enfermedades porque no hay un registro exacto de casos, pero Muelas señala que son miles los afectados por una enfermedad neuromuscular en España, dado que abarcan un conjunto de dolencias muy amplio.

Comprenden patologías que pertenecen al sistema nervioso, tanto central como periférico, pudiendo afectar las neuronas motoras como ocurre en la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), las raíces nerviosas o nervios periféricos, la unión neuromuscular (miastenia gravis) o al músculo (miopatías y distrofias musculares).

Aunque algunas de ellas pueden ser consideradas enfermedades raras por su escasa incidencia, otras son “bastante prevalentes” como las neuropatías; por ejemplo, la neuropatía diabética aparece en más de un tercio de los diabéticos tipo 2.

 

En conjunto la prevalencia de estas patologías es considerable y pueden suponer del 10 al 15 % de la carga de trabajo en un servicio de Neurología

Y subraya que las enfermedades neuromusculares son uno de los campos en los que “más investigación” se lleva haciendo desde hace años, especialmente relacionada con la terapia génica.

En la distrofia muscular de Duchenne, relativamente prevalente (afecta a uno de cada 3.500 recién nacidos varones) y con una carga sanitaria y social importante por su gravedad clínica, a causa de un grado de discapacidad elevada y de su mortalidad, “llevan muchos años realizando ensayos de terapia génica y ya se han comercializado algunas terapias”.

También en la atrofia muscular espinal (AME) se ha comercializado un fármaco de terapia génica que logra resultados muy positivos y modifica el curso de la enfermedad.

“Son de las primeras enfermedades en las que se ha empezado a aplicar terapia génica”, subraya la especialista, que añade que esta terapia “ha abierto una vía de tratamiento potencial para muchas de estas dolencias, porque muchas son genéticas y se pueden corregir teóricamente empleando diversas estrategias”.

De hecho, señala, casi la mitad de las enfermedades neuromusculares es genética e incluso en algunas que no lo son, como la miastenia grave, aunque puede haber ciertas predisposiciones genéticas del sustrato autoinmune.

“La gran mayoría de estas dolencias no tiene tratamiento curativo a día de hoy, pero esto puede cambiar cuando la terapia génica vaya haciendo camino -pronostica-. Podría haber curación o un bloqueo de la progresión de la enfermedad, y eso abrirá otras vías y dará mucha esperanza para los pacientes”.

Además de la terapia génica hay otras vías de tratamientos en desarrollo, como el bloqueo de vías de oxidación o de fibrosis-inflamación en algunas de estas enfermedades.

“Probablemente, los tratamientos en el futuro combinen varias estrategias terapéuticas a la vez para aumentar su beneficio”, asegura y añade que otro “pilar básico” es la alimentación, ya que son pacientes que pueden tener dificultades para tragar (disfagia), obesidad por la falta de movilidad o carencias de calcio y vitaminas que hay que suplementar con la nutrición.

El síntoma más frecuente en todas estas dolencias es la debilidad muscular y en algunos casos la atrofia muscular; en las neuropatías pueden darse también síntomas sensitivos, y en la miastenia es característica la fatiga muscular. “Cada dolencia tiene sus peculiaridades”, subraya.

Muchas de las enfermedades neuromusculares producen un grado de discapacidad elevado y los pacientes precisan ayuda familiar y social para sus actividades cotidianas o desplazamientos, explica Muelas, que agrega que este es un aspecto que en España está “infradotado” en relación con otros países, porque faltan ayudas para hacer frente a todos estos aspectos.

Considera que en España haría falta “más gente experta en esta materia” y defiende que los residentes tengan una formación adecuada en estas enfermedades para poder hacer los diagnósticos y remitir al paciente a un centro más especializado cuando sea necesario.

Una proteína clave en el origen del autismo

Centro Biología Molecular Severo Ochoa e Institut de Recerca Biomèdica de Barcelona
Raúl Mendez y José J. Lucas,
Raúl Mendez (izquierda) y José J. Lucas, en el Institut de Recerca Biomèdica de Barcelona

José J. Lucas y Raúl Méndez estaban investigando la influencia de las proteínas CPEB en la enfermedad de Huntington cuando se encontraron con algo que no esperaban. Las CPEB actúan como directoras de orquesta del genoma que regulan la actividad de miles de genes. De ellas depende que estos genes estén activos o silenciados en el momento adecuado durante el desarrollo embrionario. Vieron por casualidad que, en modelos de ratón de la enfermedad de Huntington, la alteración de las CPEB afectaba a genes relacionados con el riesgo de autismo.

Intrigados, analizaron los cerebros de 43 personas diagnosticadas de autismo y confirmaron que tenían alterada la proteína CPEB4. Al estudiar la cuestión más a fondo, vieron que, cuando la CPEB4 no funciona bien en ratones, se ven afectadaos cientos de genes relacionados con el trastorno de espectro autista.

La investigación confirma que el autismo es un trastorno del desarrollo neurológico e indica que muchos casos podrían derivar de un fallo de CPEB4 y de los genes que esta proteína controla. Lucas y Méndez confían en que si se encontrara la manera de restaurar la actividad de la CPEB4 en el cerebro de las personas afectadas, esto podría mejorar el tratamiento del trastorno de espectro autista.

 

Desarrollada una forma inhalable de ARN mensajero que podría utilizarse en aproximaciones terapéuticas

Investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts han desarrollado partículas inhalables que contienen ARN mensajero que podrían en el futuro ser utilizadas para el tratamiento de enfermedades pulmonares.

El ARN mensajero actúa como intermediario entre las instrucciones dictadas por el ADN, localizadas en el núcleo de la célula, y las proteínas, producto final de los genes. Este carácter intermediario y temporal convierte a los ARNs mensajeros en dianas de gran interés terapéutico para el tratamiento de las enfermedades causadas por alteraciones en los genes. La idea es que en aquellos casos en los que un gen defectuoso impide la producción de una proteína concreta, la administración del ARN mensajero con las instrucciones correctas del gen a las células del tejido u órgano afectado podría recuperar los niveles de proteína, así como su función.

terapia ARNs mensajero
Cualquier estrategia terapéutica basada en la utilización de ARNs mensajero requiere proteger las moléculas de ARN mensajero de la degradación y conseguir que lleguen a su destino

Un ejemplo de enfermedad que podría beneficiarse de esta aproximación es la fibrosis quística, enfermedad hereditaria provocada por la presencia de mutaciones en el gen CFTR, que codifica para una proteína que regula el flujo de iones y agua a través de las membranas celulares.  Como resultado de la falta de función de CFTR el mucus producido por las células que cubren pulmones, páncreas y otros órganos tiene una consistencia menos fluida y más pegajosa lo que compromete la respiración y las funciones digestivas, entre otros procesos vitales.

El objetivo de los investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts era desarrollar un sistema por el que hacer llegar a las células afectadas por enfermedades pulmonares ARNs mensajeros terapéuticos.

Cualquier estrategia terapéutica basada en la utilización de ARNs mensajero requiere proteger las moléculas de ARN mensajero de la degradación y conseguir que lleguen a su destino.

Para resolver el problema de la protección del ARN mensajero, el equipo desarrolló partículas esféricas compuestas de una mezcla de un polímero biodegradable y ARN mensajero.  Respecto a conseguir que el ARN mensajero llegue a su destino, en el caso de las enfermedades que afectan a los pulmones una forma de hacer llegar el tratamiento a las células que lo necesitan es bajo la forma de inhaladores que generan una suspensión de partículas sólidas en forma de gas, como los que se utilizan para tratar el asma. Así pues, los investigadores se plantearon un sistema en el que el ARN pudiera inhalarse y distribuirse por los pulmones.

Como prueba de concepto los investigadores utilizaron partículas cargadas con un ARN mensajero que codifica para una proteína bioluminiscente, las suspendieron en gotas minúsculas y las administraron con un nebulizador como una niebla inhalable a los ratones modelo. El equipo detectó que el ARN mensajero inhalado se distribuía de forma uniforme en los pulmones. Además, 24 horas tras el tratamiento, los investigadores observaron proteína bioluminiscente en las células pulmonares de los ratones tratados. La señal disminuía en el tiempo, pero el equipo consiguió mantener los niveles estables mediante dosis repetidas, sin signos de toxicidad.

El equipo ha demostrado también que las partículas cargadas de ARN mensajero pueden congelarse y transformarse en polvo, lo que sugiere que podría ser posible administrarlas mediante un inhalador. Esta estrategia facilitaría el almacenamiento y  la distribución de medicamentos de ARN inhalable, mejorando su acceso a los afectados por enfermedades susceptibles de ser tratados mediante esta estrategia.

La empresa Translate Bio, que ha financiado parcialmente el estudio ha comenzado un ensayo clínico para evaluar el potencial de esta estrategia en pacientes con fibrosis quística.

Una terapia génica intenta curar la hemofilia A

El Hospital Regional de Málaga es pionero en tratar a dos pacientes con el virus modificado

Una sola inyección intravenosa bastará para curar a las personas con hemofilia A si funciona el ensayo que se está probando, entre otros lugares, en el Hospital Regional de Málaga (el antiguo Carlos Haya). Pero hay que insistir en el condicional: si funciona. Porque aunque el estudio haya llegado a humanos, se trata de una fase I, la primera de la cadena de pruebas a la que debe someterse, y el producto ya ha demostrado una gran variabilidad, dice Eva Mingot, vocal de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia e investigadora principal del ensayo. “Hemos tratado a los dos primeros pacientes del proyecto, que es multicéntrico y tendrá un número reducido de participantes”, advierte la médica.

La hemofilia es una enfermedad en la que al afectado le falta o no le funciona el gen que sintetiza una molécula necesaria para la coagulación de la sangre, un proceso vital ya que si no cualquier herida interna o externa podría provocar una hemorragia mortal, aunque en la mayoría de los casos se producen pequeños sangrados que se acumulan en las articulaciones, con un importante efecto en la calidad de vida de los afectados.

Células sanguíneas
Células sanguíneas

Hay varios tipos en función de cuál de estas moléculas, los llamados factores de coagulación, sea la que no se sintetice. La hemofilia A se debe a la carencia del factor VIII. Solo en España hay unos 3.000 afectados (unos 420.000 en el mundo), que deben inyectarse el factor de crecimiento varias veces a la semana para evitar las hemorragias. La inmensa mayoría son varones, ya que el gen defectuoso está en el cromosoma X, del que los hombres solo tienen uno y las mujeres dos. En ellas, por tanto, aunque uno esté dañado, le queda el otro para funcionar, salvo que tenga ambos cromosomas X afectados. Esta condición de enfermedad monogénica la convierte en candidata ideal a ser tratada con terapia génica.

En el ensayo, se toma un adenovirus y se le inserta el gen que sintetiza el factor VIII. Luego, se inyecta por vía intravenosa al afectado. La idea, como explica Mingot, es que el adenovirus, que tiene una gran afinidad por las células del hígado, llegue hasta ahí y, al infectarlas, les pase el ADN del gen que falta. El hígado es el órgano que fabrica los factores de coagulación, por lo que está ya preparado para incorporar ese gen y suplir así la causa de la enfermedad.

La idea es sencilla, pero eso no garantiza que funcione. Aparte de que hay que ajustar la dosis para que sea efectiva y segura a la vez, la persona que reciba el tratamiento no debe de tener anticuerpos para el adenovirus, ya que entonces no se produciría la infección del hígado. La gran variabilidad que se ha visto en la respuesta en los ensayos preclínicos es un problema, ya que si no se consigue una formulación correcta y que a la vez pueda ser usada por todos o la mayoría de los afectados habría que hacer más pruebas o elaborar preparados personalizados, lo que encarecería muchísimo el producto.

Además, una persona que reciba el tratamiento no puede volvérselo a inyectar si la primera vez no le funciona. Con el primer intento su cuerpo habrá creado anticuerpos (defensas) contra el adenovirus, y los siguientes tratamientos se verían neutralizados por el organismo antes de poder empezar a actuar.

Aunque es la primera vez que se prueba este medicamento para la hemofilia A, ya se han hecho intentos similares para la hemofilia B, y, aunque no hay ningún producto en el mercado, los primeros resultados han sido positivos, dice Mingot.

Todavía quedan una ventaja y una desventaja. La primera es que, si funciona, bastaría una inyección para curar a la persona. La segunda, que todavía quedan años de estudio. A estos pacientes se les seguirá durante cinco años, dice Mingot, para comprobar el efecto y la duración del fármaco.

La lucha contra las enfermedades raras está en los genes

A día de hoy existen más de 7.000 enfermedades consideradas raras que afectan a 30 millones de ciudadanos sólo en Europa. Debido a que el 80% de ellas son de origen genético, el estudio del ADN se ha convertido en una herramienta fundamental para la investigación de estas dolencias crónicas. La Doctora Carmen Ayuso, un referente en Genética y Genómica, nos explica cómo ha evolucionado esta especialidad en dicho campo.
Dra. Carmen Ayuso
Dra. Carmen Ayuso

Las enfermedades raras (ER) aquejan a una parte mínima de la población pero son de naturaleza grave, crónica y discapacitante. En Europa cualquier patología se considera como tal cuando tiene una prevalencia inferior a cinco casos por cada diez mil habitantes. Puede parecer una cifra insignificante pero se traduce en más de tres millones de españoles afectados por estas dolencias. Además, la mitad de las enfermedades raras debutan en la etapa infantil.

La Dra. Carmen Ayuso, genetista de prestigio internacional del Instituto de Investigación Sanitaria-Fundación Jiménez Díaz, tiene mucho que decir en la investigación genética de las enfermedades raras. Galardonada el año pasado con el Premio Nacional de Genética, siendo la tercera mujer científica que lo obtiene, acaba de recibir el Premio Fenin a la Innovación Tecnológica Sanitaria 2018 por su trayectoria en el campo de la Genética y la Genómica y sus implicaciones bioéticas. “Cuando yo empecé a trabajar, la mayoría de la gente no sabía lo que era la genética” comenta la que fue la última residente de genética en España, ya que es el único país de la Unión Europea que no tiene reconocida esta especialidad.

“LA PREDISPOSICIÓN GENÉTICA HACE QUE ALGUNAS PERSONAS VAYAN A TENER UNA ENFERMEDAD RARA”.

Sin embargo, “a día de hoy ha habido un cambio de concepción de la genética, ahora nos permite anticiparnos. Gracias a ella podemos conocer si un niño tendrá alguna enfermedad observando los antecedentes familiares, así como su propio genoma. De esta manera, podemos observar algún cambio genético incluso antes de que nazca”, explica. Por ello, el diagnóstico genético preimplantatorio supone un avance sin precedentes en su investigación.

Trayectoria profesional imparable

Dra. Carmen Ayuso trayectoria

Resulta llamativo comprobar que una de las genetistas de mayor renombre internacional eligiese esta rama médica tras ver un documental. “Cuando terminé la carrera de Medicina y tuve que elegir especialidad, quise combinar la parte profesional con la parte clínica. Entonces vi un documental sobre genética del profesor Sánchez Cascos y decidí presentarme a las oposiciones de esta especialidad”, relata. Han pasado bastantes años desde que entrara como residente de genética en la Fundación Jiménez Díaz (FJD), donde actualmente ocupa el cargo de Jefa del Servicio de Genética y se trabaja con más de 6.000 enfermedades raras, dirigiendo “un equipo humano de profesionales excepcionales”.

Cuando en el año 2006, el Instituto de Salud Carlos III creó los CIBER, una red de centros de investigación dedicados a diferentes patologías, Carmen Ayuso entraría a formar parte del destinado a enfermedades raras, conocido como CIBERER, hasta hoy, siendo un referente mundial en este campo.

En 2017 la Dra Ayuso recibió una ayuda para coordinar una red de enfermedades raras en la Comunidad de Madrid. Nació así la iniciativa Red RAREGenomics, a la que pertenecen investigadores de prestigio de seis centros de Madrid, que se centra en la investigación genómica y traslacional de enfermedades raras neurológicas. “Surge de la necesidad de tener evidencias científicas de que lo que hacemos en la práctica asistencial, está bien hecho. Y para eso debemos unificar criterios”, explica Ayuso. “En ella, estamos estableciendo protocolos de trabajo y sesiones clínicas compartidas”, ante la necesidad de la coordinación de los distintos equipos de investigación de ER.

Evolución tecnológica y filosófica

Evolución tecnológica y filosóficaPara esta genetista, el paso de la medicina genética, que estudia un solo gen, a la medicina genómica, que observa muchos genes al mismo tiempo, ha supuesto un nuevo enfoque en la investigación de las enfermedades raras. “Con el proyecto Genoma Humano y al disponer tecnológicamente de equipos de secuenciación masiva, hemos pasado de estudiar 300 genes a estudiar 5.000. Lo que significa estudiar 5.000 o 6.000 enfermedades”, detalla.

Diagnosticar una enfermedad rara no es tarea sencilla. “Existen tres contextos clínicos ante un posible paciente”, señala Carmen Ayuso. “La confirmación de la afección; la posibilidad de desarrollarla en un futuro por herencia genética; o ser portador de la misma pero sin llegar a padecerla, lo que implica que su descendencia es proclive a heredarla”, puntualiza.

No obstante, la investigación y asistencia genética han dado un giro copernicano a la medicina de este tipo de dolencias incurables. “Vivimos un cambio filosófico radical en la forma de hacer medicina porque estamos trabajando sobre la salud de las personas, no sobre su enfermedad”, subraya la doctora.

 

Investigación y asistencia, puntos claves

Los tratamientos para las enfermedades raras son muy pocos”, añade tajante esta miembro del primer Comité de Bioética de España. Por ello, es importante aunar todas las fuerzas en este sector para hacer posible el diagnóstico de todas las existentes a día de hoy. “Éste es el objetivo del Consorcio internacional IRDiRC, que pretende evaluar cada una de las ER en el plazo de un año desde que se produce la sospecha clínica”, explica. Creado en el año 2011, esta agrupación de países pretende en la presente década (2017 a 2027) obtener mil tratamientos nuevos para las enfermedades raras e instrumentos diagnósticos para la mayoría de ellas en el primer año desde su sospecha clínica.

En España, el CIBERER ha diseñado un mapa interactivo de las ER que se están estudiando en nuestro país, en el que aparecen todos los proyectos de investigación biomédica que hay en la actualidad en marcha.

EL ANÁLISIS DE LOS GENES NOS PERMITE DIAGNOSTICAR ENTRE EL 25% Y 50% DE LAS ENFERMEDADES RARAS.

Pero no sólo son importantes los recursos en investigación, también lo son los asistenciales, para hacerlos más accesibles y mejorar así la salud de los pacientes y familiares. Y en este punto es donde cobra una mayor importancia el gasto sanitario. “Hay pocos estudios de coste-efectividad en este campo”, aclara Carmen Ayuso, “lo que se mide es el gasto en servicios de genética, su aspecto económico. Pero hay que mirar qué costes sanitarios evitamos cuando estos pacientes dejan de consumir otro tipo de recursos”.

A pesar de ello, España es pionera en la investigación de enfermedades raras gracias a estas secuenciaciones de ADN que, con independencia de su minúsculo tamaño, suponen un avance extraordinario en la lucha contra estos males minoritarios. Y el trabajo de la Dra. Ayuso en la Fundación Jiménez Díaz tiene buena parte de culpa de este reconocido trabajo.

Izpisúa avisa de que si médicos y científicos no mejoran su comunicación se seguirán curando ratones, pero no personas

Juan Carlos Izpisua
Juan Carlos Izpisua

El investigador de Hellín (Albacete), profesor en el Laboratorio de Expresión Génica del Salk Institute (Estados Unidos) y catedrático de Biología del Desarrollo de la Universidad Católica de Murcia, Juan Carlos Izpisúa, ha avisado este viernes de que si los médicos e investigadores no mejoran su comunicación se seguirán curando a ratones, pero no a personas.

Izpisúa se ha pronunciado así durante una ‘Lección Conmemorativa’, organizada por el Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid con motivo del 41 aniversario del centro hospitalario. Allí, el investigador español ha ido desgranando algunos de los principales avances que se han producido en los últimos años en el campo de la genética, epigenética y en la creación de nuevos órganos, tejidos o células.

De hecho, el experto es conocido a nivel mundial por centrar sus investigaciones en la base molecular de la reprogramación y regeneración de células, en nuevas metodologías para la diferenciación de células madre humanas, en la tecnología de células madre de pluripotencia inducida para la generación de células específicas, en nuevos modelos de célula madre de envejecimiento humano y en tecnologías genéticas y epigenéticas capaces de tratar y prevenir la transmisión de enfermedades de origen mitocondrial y del ADN nuclear.

Y es que, tal y como ha asegurado Izpisúa durante su conferencia, el avance que se está produciendo en este campo es tan grande que actualmente se puede cambiar el curso de la evolución humana. “Lo que la evolución ha hecho durante millones de años, lo podemos hacer ahora en un laboratorio”, ha sentenciado.
Sin embargo, y a pesar de los avances que tanto su equipo científico, como otros de todo el mundo, han logrado en estas materias, Izpisúa ha lamentado que el “nulo” diálogo que hay entre los investigadores y los médicos esté perjudicando la creación de estructuras que permitan conocer cuál son los problemas a los que se enfrentan los profesionales que trabajan con pacientes, y cómo se les puede ayudar desde el laboratorio.

“Si no solventamos esta situación, entre otras muchas, seguiremos curando ratones, creando a los mejores animales, pero no estaremos curando a las personas”, ha insistido el investigador, tras reconocer que existe también un problema de legislación, ético e, incluso, técnico para lograr que los avances obtenidos en el laboratorio puedan servir en la práctica clínica.

Así, y centrándose en las barreras que están teniendo los laboratorios para trasladar los resultados obtenidos en ratones, cerdos o monos a los humanos, Izpisúa ha comentado que, por ejemplo, la creación de órganos que puedan ser trasplantados en personas está todavía “muy lejos” de hacerse realidad.

Precisamente, su equipo fue capaz, por primera vez en el mundo, de integrar células humanas en embriones de cerdo y vaca, lo que marcó el primer paso hacia la generación de órganos humanos trasplantables. Además, y mediante el uso de la técnica CRISPR/Cas9 y células pluripotentes, crearon ratones con ojos, páncreas o corazón de rata, demostrando así que los órganos funcionales de una especie pueden desarrollarse en organismos de especies distintas.

INVESTIGAR CON MONOS, PERO “NO CREAR GRANJAS DE MONOS”

No obstante, Izpisúa ha avisado de que todavía no se es capaz de crear órganos o tejidos que puedan se trasplantados a personas, debido, entre otros motivos, a que el tamaño del órgano viene dictado por el organismo huésped, por lo que no sirven los creados en ratones, y a la distancia evolutiva entre las especies lo que hace que, incluso en cerdos (animales que podrían albergar un órgano de un tamaño parecido al de una persona), los resultados para trasladarlos a la clínica no son eficientes.

En la actualidad se está empezando a investigar esta línea en monos, dado que su evolución es la más parecida a la de las personas. “No queremos, por razones éticas, que se creen granjas de monos para investigar, pero sí queremos entender a nivel molecular los motivos por los que una célula de cerdo no habla bien con una célula humana y, por tanto, las razones por las que no se pueden crear en estos animales órganos, tejidos o células compatibles con las personas”, ha argumentado Izpisúa.

La modificación del genoma y del epigenoma ha sido otro de los asuntos que más ha abordado Izpisúa durante su ponencia, asegurando que en los próximos años habrá diferentes avances de los que se podrán beneficiar las personas, especialmente en lo relativo a la modificación del ADN mitocondrial.

Y es que, se ha demostrado que eliminando las mutaciones que se producen en las mitocondrias, y que hacen que muchos niños no sobrevivan más allá de la adolescencia, se pueden prevenir la aparición de enfermedades. Algo de lo que, tal y como ha comentado, se está mucho más cerca para que sea una realidad en la práctica clínica.

Sin embargo, todavía quedan años para evitar la aparición de una enfermedad en los adultos, ya que las tecnologías actuales sólo permiten modificar el genoma de las células que se dividen, algo que deja de hacerse cuando se alcanza la edad adulta. “Cuando desarrollemos estas tecnologías podremos curar la enfermedad en el adulto”, ha aseverado el investigador. Finalmente, Izpisúa ha destacado también la necesidad de desarrollar nuevos métodos para modificar la epigenética de una manera más afectiva, recordando que, aunque, se ha logrado retrasar el envejecimiento en ratones, los efectos secundarios han sido graves porque este proceso ha originado tumores.

Aplicado por primera vez de manera exitosa el sistema CRISPR-Cas como terapia génica personalizada en un modelo animal de enfermedad cardiaca hereditaria

Investigadores del Baylor College of Medicine (Houston), han realizado exitosamente el primer tratamiento efectivo de una enfermedad genética autosómica dominante cardiaca por edición genética somática mediante el sistema CRISPR-Cas9 en una línea de ratón portadora de una mutación concreta hallada en un paciente.
Estructura molecular de CRISPR.
Estructura molecular de CRISPR.

En la última década hemos sido testigos de los grandes avances realizados en la aplicación del sistema CRISPR-Cas9 como herramienta de modificación genética en cultivos celulares y modelos animales. Si bien hace poco saltaba la noticia de los primeros seres humanos modificados genéticamente durante su gestación, y con ello el correspondiente debate ético, lo cierto es que hace años que se investiga la empleabilidad del sistema de modificación genética basada en CRISPR como posible tratamiento para organismos completamente desarrollados aquejados de alguna enfermedad genética. Es el caso de los grupos de investigación del Dr. Xander Wehrens y de Dr. William Lagor, del Baylor College of Medicine (Houston), quienes han reenfocado el uso de esta técnica como un posible tratamiento aplicable en medicina personalizada para la cura de enfermedades genéticas actualmente incurables.

Cada año mueren aproximadamente 3 millones de personas en el mundo debido a enfermedades cardiacas, muchas de ellas de origen genético hereditario. Por ello los investigadores han tomado el caso de un paciente afectado de taquicardia ventricular polimórfica catecolaminérgica (CPVT) hereditaria, en cuya familia existían antecedentes de muerte súbita debido a esta misma patología. En esta enfermedad la tasa de mortalidad es del 50% en los 8 años tras el diagnóstico y ningún tratamiento de los existentes es completamente efectivo, además de presentar frecuentes efectos secundarios.

La causa genética más frecuente de la CPVT, como en el presente caso, se debe a mutaciones autosómicas dominantes en el gen codificante del receptor de rianodina 2 (RYR2). El canal formado por RyR2 es el responsable de la liberación de Ca2+ del retículo sarcoplásmico que inicia la contracción del miocito, en respuesta a la entrada masiva de Ca2+ al citoplasma a través de canales dependientes de voltaje. Con solo una subunidad mutada en el homotetrámero que forma, ya es suficiente para que se produzcan liberaciones espontáneas de Ca2+ al citoplasma, incluso tras concluir la despolarización, que ocasionan graves arritmias de resultado posiblemente mortal.

resultados en ratón son prometedores
Si bien los resultados en ratón son prometedores el estudio deberá ser reproducido en células de pacientes antes de plantear su utilización en humanos.

El paciente de este estudio era portador en heterocigosis de una mutación de cambio de aminoácido (Los investigadores quisieron probar la aplicabilidad terapéutica de la técnica de edición genética para introducir una mutación en el alelo mutado que truncara la proteína mutante. Para ello, crearon una línea de ratón portadora de la misma mutación en heterocigosis (R176Q/+) y 10 días tras el nacimiento les inyectaron subcutáneamente el sistema CRISPR-Cas9 mediante un vector AVV dirigido específicamente por el ARNg (RNA guía cuya secuencia aparea específicamente con la secuencia diana) al alelo mutado.

Los investigadores observaron efectividad y seguridad de la terapia génica al restablecer la actividad cardiaca normal por reducción de los niveles de ARNm y proteína de la subunidad mutada del canal sin afectar a los flujos de Ca2+ más allá del causante de la enfermedad y sin mostrar ediciones genéticas fuera de la secuencia diana del alelo mutado.

Sin embargo, el estudio todavía muestra limitaciones. Una de ellas es que el RNA guía todavía no se une directamente a la secuencia mutada sino a una secuencia adyacente artificial. Otra limitación es la idoneidad de nuevos modelos preclínicos para poder testar la reproducibilidad del tratamiento antes de poder testarlo en humanos. Recientemente, el Dr. Xander Wehrens declaró: “ahora estamos testando la misma aproximación en células madres de pacientes con la misma condición, con el fin de analizar la eficacia y seguridad en células humanas”.

No obstante, no por ello deja de constituir un interesante y prometedor avance, no solo en el ámbito de las enfermedades genéticas cardiacas, sino también del futuro de los tratamientos basados en edición genética y la medicina personalizada. En palabras del Dr. Xander Wehrens: “creemos que la edición de precisión del genoma es el futuro de las terapias génicas dirigidas a tejidos, y las enfermedades cardiacas severas son un buen punto desde el que empezar”.

Dos fármacos transforman células cancerosas en grasa para frenar la metástasis

Investigadores suizos demuestran en ratones una estrategia que impide que los tumores de mama se expandan a otros órganos
célula de cáncer de mama
Una célula de cáncer de mama vista con microscopio electrónico

El cáncer es un reverso oscuro de la vida. Una célula tumoral no es más que una célula sana en la que ha cambiado la programación genética, lo que le permite reproducirse más rápido, generar un tumor primario, moverse por el organismo y generar tumores secundarios, la metástasis que causa el 90% de las muertes por cáncer. Para todo esto, la enfermedad usa mecanismos biológicos idénticos a los que permiten crecer a un ser vivo sano.

Esta plasticidad puede ser también un punto débil, tal como demuestra un estudio publicado este lunes. El trabajo es una prueba de concepto, la demostración aún preliminar de que se puede dar marcha atrás al proceso de evolución del cáncer.

El estudio ha demostrado que la combinación de dos fármacos —el antitumoral Trametinib y el antidiabético Rosiglitazone— transforma las células del cáncer de mama en grasa inofensiva en ratones a los que se les había injertado tumores de mama con metástasis de pacientes. En el trabajo se han usado tumores triple negativo, la clase más agresiva de cáncer de mama y que no responde a tratamientos basados en receptores hormonales.

La clave del estudio ha sido atacar al cáncer en un momento en el que las células del tumor realizan la llamada transición epitelial-mesenquimal. Esta metamorfosis es fundamental para el desarrollo de un embrión y la formación de los diferentes órganos y tejidos de un cuerpo sano. También juega un papel en la proliferación tumoral, pues ayuda a que células tumorales epiteliales que están fijadas a un tejido se transformen en mesenquimales, lo que les permite despegarse y moverse por el flujo sanguíneo. Dentro de los tumores de mama, son estas células las encargadas de diseminar el cáncer a otros órganos.

Las células de grasa no pueden multiplicarse, por lo que tras la transformación el tumor no puede crecer. DANA RONEN, UNIVERSIDAD DE BASILEA

El estudio, publicado en Cancer Cell, muestra cómo la combinación de los dos fármacos frena la proliferación del tumor de mama original y también la metástasis. Según el trabajo, esto se debe a que los fármacos interfieren en la transición transformando células cancerosas en adipocitos (grasa).

“Por definición, las células de grasa no pueden multiplicarse para generar hijas, por lo que tras la transformación el tumor no puede crecer, es como un callejón sin salida”, explica Dana Ronen, investigadora de la Universidad de Basilea y coautora del estudio.

“La transformación en grasa solo afecta a las células más externas del tumor, que son las responsables de moverse y causar metástasis, por lo que no debería tener un efecto negativo en la salud ni hemos observado cambios en el peso de los animales. El resto de células del tumor primario se vuelven más diferenciadas, con lo que posiblemente se vuelvan más vulnerables a otros tratamientos como la terapia hormonal”, resalta. Ahora, el equipo quiere estudiar si esta misma estrategia funciona con otros tumores y si también puede ayudar a animales que ya han generado metástasis.

“Se trata de resultados muy preliminares, pero son importantes porque representan una nueva vía terapéutica novedosa”, opina Miguel Ángel Quintela, director de la unidad de cáncer de mama del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). “Lo lógico es seguir investigando. Hay una buena base para llevarlo a humanos porque solo hacen falta dos fármacos ya aprobados para otros usos, ambos con baja toxicidad”, resalta Quintela.

“Uno de los fármacos que hemos empleado, Trametinib, es muy caro, por lo que esperamos que este trabajo despierte el interés de alguna de las compañías farmacéuticas que lo fabrican para que puedan financiar su estudio en este tipo de combinación”, añade Ronen.



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