Demasiado pronto para editar embriones

Científicos internacionales reunidos en Washington (EEUU) han pedido una moratoria para cualquier estudio científico que implique hacer cambios en el genoma humano mediante la técnica conocida como CRISPR, una especie de corta-pega genético que permite hacer alteraciones en ciertos genes. Aunque no es un informe vinculante, la advertencia tiene el peso moral suficiente para que sea escuchada en laboratorios de todo el mundo.

Desde su descubrimiento hace sólo tres años, esta técnica se ha convertido en la gran promesa de la ciencia moderna, porque permite hacer correcciones en el genoma de manera sencilla. Sin embargo, la posibilidad de que se use también, por ejemplo, para hacer correcciones en las células germinales (óvulos y espermatozoides) que puedan ser heredadas por la descendencia ha despertado numerosos recelos y dudas en la comunidad científica.

Por eso, esta semana se han reunido en la misma mesa científicos de la Academia Nacional de Ciencias y el Instituto de Medicina de EEUU, la Royal Society londinense y la Academia China de las Ciencias.

La presencia de representantes chinos en esta reunión es de especial relevancia dado que son científicos chinos los únicos que por el momento se han atrevido a realizar un ensayo modificando el genoma de embriones humanos que portaban una mutación en sus cromosomas.

Edición de embriones para la alteración genética

Hasta ahora, la terapia génica se ha empleado con éxito para corregir un único defecto que puede estar ocasionando una enfermedad; sin embargo, la técnica de CRISPR ha demostrado de manera sencilla que es capaz incluso de modificar células germinales o embriones humanos para hacer cambios sustanciales en el genoma humano que podrían traspasarse también a la descendencia, provocando alteraciones que por ahora no se conocen suficientemente bien.

En la mayoría de las enfermedades (como el cáncer o la diabetes), el origen no está en un único gen conocido, por lo que esta edición genética no sería útil. Sin embargo, como recordaba en Washington George Daley, del Hospital Infantil de Boston, en el caso de algunas enfermedades mendelianas (como el Huntington), causadas por un defecto genético heredado de los padres, si uno de los progenitores es portador de dos copias defectuosas del gen clave, la corrección de ese defecto en las células germinales es la única manera de impedir que la descendencia también herede la patología.

A su juicio, una opción sería dibujar una línea que clarifique qué aplicaciones de CRISPR son aceptables médicamente. Otros investigadores, como el genetista de Harvard George Church, consideran que los posibles riesgos de la técnica se irán definiendo mejor a medida que la propia técnica se vaya refinando. A su juicio, una prohibición total no tendría sentido y propiciaría una especie de investigación en la sombra en laboratorios clandestinos.

Aunque no tiene efecto vinculante, la declaración de esta reunión considera que sería “irresponsable” usar CRISPR para editar genes humanos mientras no se conozca bien su seguridad y exista suficiente consenso internacional. También se recomienda que se organice un nuevo foro de debate científico para seguir debatiendo los potenciales usos científicos de CRISPR.

Fuente: El Mundo (04/12/2015)

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