Científicos de la UGR avanzan en el tratamiento del síndrome de Papillon

El estudio de esta enfermedad rara se ha hecho junto a investigadores sevillanos e italianos.

La Universidad de Granada y La Marche de Ancona (Italia) en colaboración con investigadores de la Universidad de Sevilla y la Pablo de Olavide han participado en un estudio que abre las puertas a un tratamiento para el síndrome de Papillon Lefévre, una enfermedad rara de carácter hereditario. El autor principal de este trabajo es Mario D. Cordero Morales, del departamento de Fisiología de la Universidad de Granada.

Este estudio ha desvelado el mecanismo molecular a través del cual un proceso de limpieza que se produce en el interior de la célula, denominada autofagia, está bloqueado en las células de los pacientes con síndrome de Papillon Lefévre.

La patología afecta a una persona de cada un millón y produce escamación en la piel

Esta enfermedad es de muy baja prevalencia, afecta a una persona de cada un millón. Se caracteriza por una grave periodontitis y una gran escamación de la piel, localizada sobre todo en las palmas de las manos y plantas de los pies, así como alta susceptibilidad a infecciones. Esta patología es hereditaria y se produce por una mutación en una enzima denominada Catepsina C, pero se desconoce su mecanismo molecular.

De forma paralela, otras catepsinas (un tipo de proteínas) de la misma familia que la Catepsina mutada, se sobre-expresan para compensar la deficiencia de manera exagerada, liberándose de los orgánulos que lo contienen, los lisosomas, y provocando la activación de rutas inflamatorias y estrés oxidativo. Esto se conoce como disfunción autofágica y permeabilización lisosomal.

Como no existe ningún tratamiento efectivo para estos pacientes, los investigadores han generado una catepsina C recombinante en células de insecto (concretamente, Spodoptera frugiperda, una especie de oruga) cuyos extractos han mostrado un alto porcentaje de actividad enzimática.

“Tras el tratamiento de las células de los pacientes con la enzima, hemos recuperado las alteraciones observadas, activando la limpieza celular (autofagia), el crecimiento celular, disminuyendo la inflamación y la permeabilización lisosomal, es decir, regulando los procesos enzimáticos alterados”, apunta Mario D. Cordero Morales.

 



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