La terapia génica, la gran esperanza para las enfermedades raras

Los investigadores creen que podría ser la “solución ideal” a estas patologías que a día de hoy no tienen tratamiento.

La terapia génica como solución futura para combatir las enfermedades
La terapia génica como solución futura para combatir las enfermedades

La enfermedad es algo consustancial al ser humano. Enfermamos y lo sabemos. Es algo asumido. Lo que es más difícil de asimilar es que existan enfermedades para las cuales no haya remedio. Sin duda, es algo frustrante y deprimente para quien tiene la mala fortuna de sufrirlas. Esto es precisamente lo que sucede con la mayoría de las entre 5.000 y 7.000 enfermedades llamadas raras que se calcula que existen y de las que este martes se celebró el día internacional. Para estas patologías, de origen genético, actualmente sólo existen tratamientos orientados a paliar sus síntomas.

Ahora, sin embargo, parece que se abre una ventana a la esperanza para las personas que las padecen. ¿La razón? Los esperanzadores avances en la llamada terapia génica. Bajo esta denominación quedarían englobados todos aquellos tratamientos que usan como fármaco el material genético.

Lo que pretende esta terapia es introducir una copia correcta del gen que está mutado y que provoca la patología.

Respecto a las enfermedades raras, que mayoritariamente son patologías monogénicas, producidas por un solo gen, lo que pretende esta terapia es introducir una copia correcta del gen que está mutado y que provoca la patología. “Se trata de introducir en el organismo del paciente unos virus inocuos [vectores] que transportan el gen sano. Una vez implantado el gen, la célula es capaz de producir la proteína que el cuerpo del enfermo no puede fabricar”, explica a La Vanguardia la doctora Mireia del Toro, neuropediatra del Hospital Universitari Vall d’Hebron.

El problema es que no todas las enfermedades raras son iguales y, en consecuencia, no todas pueden ser tratadas de la misma forma. Hay algunas de ellas sobre las que se puede incidir más que en otras. “Hay enfermedades minoritarias en las que tenemos la suerte de no tener que manipular todas las células del tejido para introducir el gen correcto. En otras, lamentablemente, sí”, comenta Fátima Bosch, experta en terapia génica y directora del centro de investigación CBATEG de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Eso sí, Bosch remarca que, en un futuro, probablemente todas -en mayor o menor medida- se podrán tratar con terapia génica.

El material genético como fármaco
El material genético como fármaco

En el CBATEG investigan sobre enfermedades raras del grupo de las mucopolisacaridosis (un conjunto de patologías metabólicas hereditarias). En concreto, sobre cuatro: el síndrome de Sanfilippo A, B y D (mucopolisacaridosis tipo IIIA, IIIB y IIID) y el síndrome de Hunter (mucopolisacaridosis tipo II). En modelos animales, este grupo de investigación ha conseguido curar estas cuatro patologías.

“Nosotros administramos el vector con el gen corrector en el líquido cefalorraquídeo que a su vez lo distribuye por todo el cerebro, que es el principal órgano afectado, y toda la médula espinal. A partir de ahí, hay grupos de células en diferentes zonas del cerebro y de la médula que lo captan y que empiezan a producir la proteína terapéutica”, explica Bosch. Y prosigue: “La proteína corregirá las células del cerebro que han sido manipuladas, pero gracias a que ésta se secreta, las células del alrededor también se corregirán”.

En modelos animales, el CBATEG ha conseguido curar cuatro patologías de las llamadas raras

Lo bueno del caso es que el proceso no se detiene ahí. Y es que parte de los vectores acabarán llegando al hígado, que se pondrá a producir la proteína y la secretará a la sangre, de manera que todas las células del organismo la captarán y se corregirán.

“Nosotros trabajamos con ratones y perros, pero para llegar a los humanos necesitamos la industria farmacéutica, porque conoce el proceso de llevar un producto terapéutico a la clínica y además los costes son muy elevados y no se puede hacer a nivel académico”, agrega la directora del CBATEG. Fruto de esa necesidad, precisamente, nació el partenariado público-privado que existe entre la UAB y la empresa farmacéutica Esteve.

Una de las piedras que los investigadores se están encontrando en el camino es la falta de vectores de alta calidad (GMP), necesarios para poder transferir estas aproximaciones a pacientes humanos. “El principal problema que presenta la terapia génica hoy en día es la generación de este tipo de vectores, porque se necesitan grandes infraestructuras muy especializadas para producirlos”, lamenta Bosch. “Nosotros tenemos cuatro enfermedades que ya se podrían tratar, pero producir vectores a gran escala es complicado”, subraya.

A pesar de estos obstáculos, el CBATEG y Esteve tienen la intención de empezar ensayos clínicos con pacientes de Sanfilippo A antes de finales de año, y posteriormente iniciarán otros ensayos con enfermos de Sanfilippo B y D y de síndrome de Hunter.

Efectos secundarios

Los vectores que utilizan en el CBATEG, en palabras de Bosch, “se han mostrado eficaces y seguros” –usan los adenoasociados, un grupo concreto de virus que no produce enfermedades ni en humanos ni en animales-, pero otros vectores han presentado algunos inconvenientes en forma de efectos secundarios. Sin embargo, se están consiguiendo avances prometedores en este campo. “Ha habido mejoras de efectividad, de ver que los pacientes lo toleran bien y que no hay complicaciones”, apunta Mireia Del Toro, quien no obstante advierte que “los investigadores, de momento, se muestran muy prudentes con los resultados”.

Estos avances respecto a la seguridad de los vectores inoculados fueron presentados hace unos días en el congreso mundial de enfermedades lisosomales -un grupo de enfermedades raras- que se celebró en San Diego (EE.UU.). Aunque el encuentro científico versaba sobre este tipo específico de patologías, “la terapia génica se está investigando para otro tipo de enfermedades minoritarias, como las neuromusculares”, recuerda Del Toro.

Hay muchos grupos de investigación trabajando en terapia génica
Hay muchos grupos de investigación trabajando en terapia génica

A decir verdad, esta terapia podría ser válida tanto para estas enfermedades hereditarias, como para patologías adquiridas -como el cáncer-, infecciosas o neurodegenerativas, como el Alzheimer. Sin embargo, en estos otros grupos de dolencias, en las que hay más de un gen implicado, la terapia podría actuar de modo indirecto, estimulando -como por ejemplo en el caso del cáncer- el sistema inmunitario.

Precisamente respecto al cáncer, este martes la farmacéutica californiana Kite Pharma hacía públicos los resultados de un tratamiento de terapia genética experimental, conocido como CAR-T, en los que anunciaba que 36 de los 101 pacientes con un linfoma avanzado que habían formado parte del proceso no habían mostrado señales de la enfermedad seis meses después del tratamiento. También aseguraba que en el 82% de los enfermos, el cáncer se había reducido a la mitad en algún momento del estudio.

Cabe remarcar, sin embargo, que los resultados no han sido revisados por otros expertos. Además, durante el ensayo, dos pacientes murieron y, al parecer, no lo hicieron debido a la patología.

Kite Pharma, que compite con Novartis AG para ser la primera que obtiene la aprobación del tratamiento, tiene previsto presentar en abril los informes finales en la conferencia de la Asociación Estadounidense de Investigación Oncológica.

Aplicación

A grandes rasgos, la implementación de la terapia génica se puede hacer a través de dos vías: ex vivo e in vivo. En el primer método, se extraen células que deben ser reparadas del paciente, se manipulan en el laboratorio con un vector que lleva el gen terapéutico y se vuelven a implantar en el organismo del individuo. En el segundo, que es el que llevan a cabo en el CBATEG, el gen corrector es administrado directamente al paciente mediante un vector.

Aunque no es algo nuevo –el primer ensayo con terapia génica se remonta a los años 90-, ahora son muchos los grupos de investigación que están trabajando en este tipo de terapia y que están consiguiendo resultados muy prometedores. En este sentido, Bosch remarca que los países más punteros son Estados Unidos, Francia e Italia.

“Es la gran esperanza para las enfermedades raras. Puede ser la solución ideal en un futuro” afirma Fátima Bosch, Directora del CBATEG.

En Italia, precisamente, fue donde la Agencia Europea del Medicamento (EMA) autorizó en 2016 la comercialización del primer fármaco de terapia génica ex vivo, concebido en el Hospital San Raffaele de Milan conjuntamente con la empresa farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) y la Fondazione Telethon (Telethon). Este medicamento génico, de nombre comercial Strimvelis, sirve parar tratar a pacientes con una enfermedad muy rara llamada inmunodeficiencia combinada severa por déficit de adenosina deaminasa (ADA-SCID).

Tanto Bosch como Del Toro se muestran muy optimistas en relación al potencial de la terapia génica. “Estamos convencidos de que es la gran esperanza para las enfermedades raras y que puede ser la solución ideal en un futuro”, apunta la primera. Eso sí, remarca que “los retos para llevar estas terapias a los pacientes son aun enormes”.



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