Un ‘corta y pega’ genético para despejar el uso de órganos porcinos para trasplantes

Un 'corta y pega' genético para despejar el uso de órganos porcinos para trasplantes

Se ha llamado el corta y pega genético y se considera uno de los avances científicos más importantes de los últimos años. El llamado CRISPR-Cas9 que permite editar el ADN igual que un procesador de texto busca y corrige erratas, se ha utilizado en esta ocasión para manipular los genes del cerdo con el fin de despejar el uso de órganos porcinos para su trasplante en humanos.

En un hallazgo que acaba de publicar la revista Science, un grupo de científicos de la Universidad de Harvard (en Estados Unidos) ha anunciado que ha manipulado con éxito las células de este mamífero para eliminar uno de los obstáculos que hasta ahora frenaba su posible uso en humanos: un virus que se encuentra en las células del mamífero, pero que sólo muestra su capacidad infectiva cuando entra en contacto con células humanas.

Todo el ADN porcino está plagado de copias remanentes de este virus endógeno, al que el cerdo resulta inmune, pero que una vez que se pone en contacto con células humanas adquiere alta capacidad infectiva. Este virus (denominado retrovirus endógeno porcino, PERV), es en la actualidad una de las principales barreras para llevar a cabo trasplantes de órganos entre ambas especies, pese a que las similitudes fisiológicas y genéticas del cerdo con el ser humano lo han convertido en una soñada fábrica de órganos para suplir la escasez de donantes humanos.

Los científicos de Harvard explican en apenas un par de folios cómo utilizaron elcorta y pega genético para eliminar de una célula del riñón las 62 localizaciones en las que se encontró ADN del virus porcino.

Incluso con su ADN hackeado en 62 puntos, las células del animal no sólo lograron sobrevivir con normalidad, sino que mostraron una capacidad hasta mil veces menor de infectar células humanas.

George Church y su equipo ya han anunciado el siguiente paso de sus investigaciones en una conferencia sobre edición genética que tuvo lugar la semana pasada en Washington (aunque para leer esta segunda parte en una revista científica aún habrá que esperar).

Mediante una compañía privada creada para explotar estos hallazgos (eGenetics), el prestigioso genetista anunció ante los miembros de la Academia Nacional de Ciencias de EEUU que han logrado crear embriones porcinos a partir de dichas células libres del virus PERV y anunciaron su intención de implantarlos en cerdas a lo largo de 2016 para tratar de dar lugar a crías libres del virus en todo su genoma desde el nacimiento.

“No hemos obtenido embriones sin el virus, sino quehemos obtenido embriones a partir de las células libres del virus, pero no estamos listos para anunciar ninguna de las propiedades de dichos embriones”, ha asegurado Church a EL MUNDO.

Aunque el borrado de este virus en las células porcinas despejaría un obstáculo en el antiguo sueño de utilizar órganos porcinos para trasplantar en humanos, éste no es el único experimento.

Como comenta a la revista científica Daniel Solomon, inmunólogo del Instituto Scripps de San Diego (California, EEUU), todavía habrá que solventar un problema más: la fuerte reacción inmune que sufre el organismo humano en contacto con material genético de otras especies. El equipo de Church también anuncia en este sentido que está trabajando para identificar cada uno de los genes porcinos ante los que reacciona el cuerpo humano, para hackearlos mediante CRISPR sin invalidar el órgano.

Esta técnica, desarrollada por primera vez en 2013, se inspira en el mecanismo que utilizan las bacterias para defenderse de los virus, dirigiéndose a una parte de su genoma, cortándolo y reemplazándolo por otro. Este mismo año, dos de sus descubridoras -Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier- fueron galardonadas con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica.

Aunque hasta ahora la técnica se había utilizado sólo en animales, la publicación de un fallido estudio chino que trataba de corregir ADN en embriones humanos despertó un intenso debate internacional por las repercusiones éticas de su posible uso en humanos. De hecho, las revistas Nature y Science han mostrado a lo largo de 2015 su respaldo a una moratoria a su uso en embriones humanos hasta que la técnica del CRISPR esté más asentada y se puedan controlar mejor las posibles consecuencias de este ‘borrado genético’.

Fuente: El Mundo (12/10/2015)



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